Franco sobre la URSS y Rusia



Sobre la URSS y Rusia

8 de octubre de 1960:

Hablamos luego de política exterior. Le pregunto qué le habían parecido los discursos de Lequerica en los últimos debates de la ONU contestando a Kruschev. Me contesta:

“La primera réplica dirigida al jefe de la URSS ante los insultos y ataques que a él le había dirigido, me pareció bien, pues estuvo contundente y enérgico. Me agradó menos su intervención en el debate general, pues no pegaba con aquel ambiente. Debió ser más duro con la política internacional rusa y su dominio sobre los países satélites de la Europa oriental. Debió recordarles el exterminio de los tanques rusos con el heroico pueblo húngaro, que derramó su sangre por su independencia. Esa política es peor que la colonialista más exaltada pues resulta paradójico que cuando las grandes potencias europeas están concediendo la independencia a sus colonias en todo el mundo, se declare el señor Kruschev su defensor y tache de colonialistas a dichas naciones, cuando la URSS tiene bajo su dominio tiránico a media Europa, esclavizando a pueblos que no tienen  ninguna libertad. Debió recordarles la política rusa antes de nuestra guerra y los acuerdos del Komintern para implantar el comunismo en España en 1936, estableciendo el eje Moscú-Madrid para desde nuestra península poder extender la propaganda a Marruecos y la América española. Recordarles lo que dijo Stalin de que España sería la segunda república comunista de Europa; la creación de los frentes populares y la actitud de Stalin cuando pidió y obtuvo en Potsdam sanciones para nuestra Patria. Debió decirles cómo Rusia se apoderó por la fuerza de las naciones bálticas, de Polonia, Bulgaria, Checoslovaquia, Rumania, Hungría, etc., etc., extendiendo además la soberanía rusa al oeste de Europa; en fin, que pudo decir muchas cosas contundentes, más duras y claras. Tampoco me gustó el que en cambio hubiese recordado la ayuda americana, dando cifras de los dólares que nos han prestado. La ayuda fue bastante modesta y no valía la pena que la recordase con tanto detalle. Hubiese estado bien hacer alguna alusión agradecérsela, pero no con tanto lujo de detalles, como si eso hubiese sido exclusivamente la causa del resurgir de nuestra Patria. En cambio me gustó mucho el discurso del embajador de Filipinas, pues este diplomático se expresó en términos muy enérgicos, diciendo muchas verdades y extrañándose de que ninguna nación se atreva a recordar las atrocidades que ha cometido Rusia, esclavizando a las naciones del este europeo, teniendo la osadía de llamar imperialistas y colonialistas a las naciones de Occidente que se apresuraron a dar la independencia a la mayoría de los pueblos que habían civilizado.”


7 de octubre de 1961:
“Creo que hay que dar esperanzas a los pueblos de las diferentes naciones sojuzgadas y avasalladas por los rusos de que han de recuperar algún día su libertad; es lamentable la actuación de los políticos aliados que intervinieron en el armisticio del final de la guerra europea; demostraron no ser estadistas por haber tenido una falta total de visión política.”

26 de octubre de 1961:

“La Rusia de hoy no es como la de antes. Hay que reconocer que se ha transformado muchísimo, su cultura es grande. El ejército tiene espíritu y excelente armamento. El pueblo desea vivir mejor y compara su nivel de vida con el de los países occidentales. Por ello sus dirigentes ya no tienen a su órdenes un pueblo dócil que se somete a todo. Hoy los rusos tienen grandes deseos de prosperar, trabajar, estudiar, con un gran interés por ser más cultos, y con la esperanza y el deseo de vivir mejor. Saben el que más y el que menos cómo se vive en París, Londres o Nueva York, y mantienen la esperanza de llegar a esos niveles de vida o superarlos. Por todo esto al gobierno ruso le será cada vez más difícil seguir gobernando en forma despótica, prescindiendo de lo que opina o piensa el pueblo. Rusia a mi juicio comete un error al tener parte de su ejército en países satélites, que siempre han de mantener su deseo de ser independientes y odiar a sus invasores. En la última guerra mundial el ejército alemán perdió mucho de su poderío al tener que ocupar Francia, Bélgica, Noruega, Dinamarca, Yugoslavia, Grecia y demás países. Si este poderoso ejército hubiera estado reunido, hubiese costado gran trabajo a los aliados vencerlo, pero así, desperdigado en la forma que estaba, fue totalmente vencido; ejércitos y cuerpos de ejército fueron derrotados sin apenas combatir. Nosotros vencimos al ejército de Napoleón no en batallas campales, donde casi siempre nos derrotaban fácilmente, y sí en la guerra de guerrillas, en las que al enemigo se le hacía la vida imposible, y se daba cara a cuanto soldado francés se encontraba desperdigado en pueblos o caminos.”

“Hoy son frecuentes y bien visibles las divisiones en la Unión Soviética, y también entre ésta y otros países comunistas. Se desea adoptar una política distinta al comunismo de Lenin y de Marx con el convencimiento de que se necesita algo más práctico y flexible. El pueblo aspira a tener libertad en un grado más amplio; esto lo saben los dirigentes que no permiten la menor desviación para que así el pueblo continúe disciplinado y sometido al despotismo del que ocupa el poder y del partido comunista.”

31 de marzo de 1962:

Franco me habla del viaje de su médico, Garaizábal, con el equipo de fútbol que fue a jugar a Jena, en la Alemania Oriental. Dice:

“Fue como médico del equipo, y a su regreso me contó sus impresiones. Dice que notó un atraso grande y una pobreza en todos los sitios que visitó. Allí se observa lo mal que vive la gente y la falta de toda comodidad. Las mujeres van pobremente vestidas, siendo completamente distinto a su aspecto del de las demás mujeres de Europa. Se las ve desnutridas, y sus rostros tristes reflejan amargura. Muchos alemanes le decían que de buena gana hubieran aplaudido al equipo español, pero que no era posible hacerlo por el miedo a las represalias. Los hoteles eran fonduchas de la peor calidad por lo pobres y mal cuidadas. La suciedad enorme. Pocos coches y ambiente de tristeza y desolación. Esto es el comunismo.”


2 de junio de 1962

Hablando de la URSS, Franco me dice:

“Yo creo que si hubiese un plebiscito libre triunfaría el régimen actual, pues los rusos actuales no han visto otra cosa en su inmensa mayoría; no cabe duda de que el régimen de los zares no era beneficioso para el pueblo, y de que había muchos abusos. Lo que no me explico es la falta de libertad para que puedan viajar todo lo que les de la gana, y que no dejen que se les visite con libertad. Por algo será esta desconfianza.”

8 de noviembre de 1962

He querido saber si le había gustado el discurso que ayer pronunció en la ONU el embajador Lequerica, contestando a unas falsas acusaciones contra España hechas por el embajador soviético Zorin. Franco me contesta:

“Estuvo bien, pero hubiera debido estar más duro, atacar de una forma más contundente; hay un sinfín de pruebas de los muchos atropellos que los soviets hacen demostrando su imperialismo. El atropello de las naciones que están sojuzgadas sin contar para nada con la voluntad de los ciudadanos. Yo les hubiera recordado el telón de acero y el Berlin Oriental, con el “muro de la vergüenza”, los fusilamientos de Katyn, la dominación de Hungría contra el deseo de todos sus ciudadanos. En fin, simplemente hubiese citado la superficie de Rusia antes de la guerra, comparada con la que tiene ahora. Con los soviets no se puede ser diplomático, hay que ser duro con ellos, sin ninguna clase de contemplaciones, pues solo respetan la fuerza y a aquellos que no les tienen miedo.”

29 de noviembre de 1962

Pregunto al Caudillo si cree que Rusia va a evolucionar en su política internacional; Franco me dice que sí:

“Creo que el pueblo ruso no desea la guerra y no es ni mucho menos el pueblo aborregado e ignorante de épocas pasadas. Rusia quiere la paz y eso lo sabe Kruschev. El día en que al pueblo se le conceda libertad de movimiento para ir por el mundo donde le apetezca, como sucede en todos los países que no son comunistas, y lo mismo la entrada libre a las gentes de otras naciones, habrá más fraternidad con ellos y estarán perfectamente informados de lo que puede ocurrir en los demás países. En el asunto de Cuba, Kruschev claudicó por estar perfectamente informado que los Estados Unidos estaban decididos a ir a la guerra nuclear con el respaldo del país entero.”

24 de julio de 1963:

“¿Tú crees que en Rusia, si hubiera libertad, cambiarían de régimen? Lo modificarían y adoptarían muchas cosas que tienen los países capitalistas, sobre todo la libertad de trasladarse y viajar como se les antoje; y entonces compararían lo suyo con los regímenes de otros países y sin grandes trastornos irían modificando el suyo, pero nunca adoptarían la democracia tal como la entienden los países capitalistas, y de la que se aprovechan los comunistas para minar estos países y hacer propaganda de su régimen. Los rusos no pueden olvidar que la política que hacen sus jefes de gobierno les han permitido ser la segunda potencia del mundo, y con aspiraciones de ser la primera. La cultura ha aumentado de un modo enorme. Allí todo el mundo estudia, todos trabajan, y así progresan. Eso se consigue con un mando enérgico y con la gran disciplina que siempre han tenido en el pueblo ruso desde que dominan los soviets. El Partido Comunista predica la rebelión de las masas en el mundo democrático. Pero en Rusia solo se hace lo que el gobierno dispone, y el pueblo lo acepta sin la menor protesta.”

10 de febrero de 1964

Mizzian afirmó que Kruschev no es más que un instrumento del Partido y que no tiene más remedio que aceptar las decisiones de éste. El Generalísimo dice:

“Yo no creo eso, opino que el jefe del gobierno ruso tiene un mando enorme, aunque el Partido fiscalice sus actos y señale una directriz en la política soviética. Creo que los resortes del mando los tiene Kruschev como antes los tenían Stalin, Beria y Lenin. Lo que sucede ahora en Rusia es que por la mayor cultura del pueblo, la opinión pública influye más que en tiempos pasados en las decisiones del gobierno. Un gobierno al estilo de Beria o de Stalin no sería tolerado. Allí se dan perfecta cuenta de lo que sucede en el mundo y se critica los fallos del sistema ruso, como ahora sucede con la producción agrícola, con su gran déficit que constituye uno de los grandes fracasos del régimen comunista. Esto lo quiere corregir Kruschev permitiendo que los labradores trabajen la tierra por su cuenta, y admitiendo que los beneficios sean para ellos. Es decir, que no tendrán la propiedad de la tierra y pagarán al Estado por el arriendo de la misma. Lo esencial es que lo que recogen será exclusivamente para ellos. En muchos países capitalistas los propietarios están en condiciones mucho peores, pues tienen arrendados los terrenos, pagan muchos impuestos y a veces los beneficios no cubren los gastos. Rusia va adelantando mucho, ya no se puede gobernar como en la época zarista y en los años anteriores a la segunda guerra mundial.

29 de junio de 1965:

“El mundo entero se deslizará por cauces sociales. La política de Moscú se inclina a modificar sus métodos despóticos y trata de mejorar todo lo social, pues así se lo exige la opinión pública, reflejo del pueblo ruso, cuya alta cultura actual constituye una sorpresa para muchas naciones y no permite represiones del gobierno. Rusia está frenando su tiranía por exigirlo el pueblo, y tal vez veamos cambiar su régimen despótico y absolutista por otro más ponderado y eficaz para el proletariado.”

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