¿Fascismo en España? Ramiro Ledesma Ramos



Creo disponer de dos ingredientes de valor altísimo, que, de seguro, agradecerá el lector y los estimará como los mejores para que este libro le ofrezca confianza. Uno, es mi honradez y mi fervor de militante, que me dota de especial sensibilidad para comprender el sentido de los esfuerzos a que aquí he de referirme. Otro, que poseo la información necesaria, que mis datos son de una autenticidad rigurosa. 

Ramiro Ledesma Ramos. Noviembre de 1935

- En casi todas partes se organizó y propagó el antifascista antes que el fascismo apareciese. 

- Las mismas consignas aparecen en un cartelón comunista de los bolcheviques chinos que en uno de los austríacos o búlgaros. 

- El militante rojo es el mismo en todas partes. Dispone de las mismas armas y lucha por los mismos objetivos. Es, por tanto, también vulnerable a las mismas flechas. 

- No hay ni puede haber una Internacional fascista. Su dimensión más profunda es lo “nacional”. 

- Una vez vencido el marxismo, las mayores dificultades se le presentan al fascista por el lado liberal, demoburgués, donde se apiñan, no esas pobres añoranzas de la libertad perdida, como pretenden los plumíferos llorones de la democracia, sino el frene oligárquico capitalista; es decir, los dueños de los grandes periódicos, los directores de los grandes Bancos, todos los magnates, en fin, que ofrece en sus diversas formas el gran capitalismo moderno. El fascismo sabe que la democracia parlamentaria es el régimen ideal para que predominen, del modo más descarado, las peores formas de feudalismo moderno. 

- El fascismo es la forma política y social mediante la que la pequeña propiedad, las clases medias y los proletarios más generosos y humanos luchan contra el gran capitalismo en su grado último de evolución: el capitalismo financiero y monopolista. 

- En cuanto a la violencia, su actitud es la propia de quien se sabe ligado profundamente al destino histórico de un pueblo. Es la propia de quien acepta el espíritu de sacrificio y la idea del deber, aun a costa de su misma vida. Y es la propia también -¿por qué no decirlo? de quien sabe que la vida es lucha, y que donde el hombre su mutila su sentido de la energía y de la violencia triunfa el espíritu rastrero, eunocoide e hipócrita, de los peores representantes de la especie. 

- Idea nacional profunda. Oposición a las instituciones demoburguesas, al Estado liberal-parlamentario. Desenmascaramiento de los verdaderos poderes feudalistas de la actual sociedad. Incompatibilidad con el marxismo. Economía nacional y economía del pueblo frente al gran capitalismo financiero y monopolista. Sentido de la autoridad, de la disciplina y de la violencia. 

- El fascismo como actitud mundial, y por tanto, puesto que España está en el mundo, como posible actitud española, no depende de un modo directo del fascismo italiano, mussoliniano, sino que es un fenómeno de la época, típico de ella como cualquier otro. 

- Para comprender la situación actual de España y sus problemas de orden político, hay que partir de abril de 1931, y no de más atrás. El sistema inmediatamente anterior no influye hoy para nada, ni como añoranza ni como repulsa. Está sencillamente borrado, pues incluso los grupos monárquicos se afanan en prescindir de sus características, y quieren revisar sus bases. Es decir, no lo restaurarían tal y como fue. Y en cuanto a los republicanos ortodoxos de abril o es tampoco ya aquel régimen punto de referencia para fulminarlo ante las masas. Esa fulminación la dirigen ahora a otros enemigos, que le son más cercanos y peligrosos. Por eso decimos que lo anterior a 1931 no influye nada en la España presente de 1935. No es ningún valor apreciable ni significa lo más mínimo en la política actual el hacer tanto su defensa como su condenación. 

- Sólo hay que considerar hoy, por tanto, la República, el periodo y la experiencia de la República. El diagnóstico de este periodo y de esa experiencia es sencillísimo, y está en la conciencia de la inmensa mayoría de los españoles. Es éste: la República había fracasado de un modo vertiginoso. Según hablen unos o según hablen otros, las causas del fracaso son diferentes. Pero la apreciación del fracaso es unánime. 

- La revolución nacional española tiene hoy, entre otros, estos tres objetivos esenciales: Unidad de todos los españoles, vinculada en el culto a la Patria común. Creación de un Estado totalitario, provisto de autoridad, capacidad y ayuda popular amplísima. Nueva ordenación social-económica, con tendencia a una vigorización ambiciosa de la riqueza nacional y a la justicia distributiva, incrementando la producción y las explotaciones nuevas, a la vez que socializando el crédito, los transportes, la gran propiedad territorial y en lo posible todos los medios de cambio. Por último, y como consecuencia de esas realizaciones, la libertad internacional de España, su presencia vigorosa en el mundo, pese a quien pese y caiga quien caiga. 

Todo eso no puede salir ni saldrá nunca de unas elecciones. Es empresa histórica, cuyo alvéolo es necesariamente una revolución. 

- Azaña quería hacer una nación grande sin disponer de idea nacional alguna. 

- El primer problema -problema fundamental- del fascismo consistía en presentarse ante los españoles como la única fuerza capaz de resolver, nacionalmente, el fracaso de la República, sin peligro alguno de recaer en la rabonada monárquica de antes de abril. 

- No se crea que ha sido Mussolini quien ha forjado el patriotismo actual de los italianos. Este es anterior al fascismo, y obraba en la atmósfera popular de Italia desde mucho antes. Así, el político alemán Von Bülow hablaba ya en 1913, en uno de sus libros, del “patriotismo fogoso de los italianos”. En cuanto al patriotismo de los alemanes, también hoy país fascista, nadie será tan ingenuo que tenga por su fundador a Adolf Hitler. 

- A falta de una doctrina nacional ambiciosa y de unas fuerzas robustas a su servicio, hemos tenido y tenemos en España un factor político de carácter religioso, el ingrediente católico. Pero el catolicismo, como toda religión, es solo un estimulante eficaz de lo nacional, y puede quizá servir a lo nacional cuando es la religión de todo el pueblo, cuando la unidad religiosa es efectiva. Por eso en el siglo XVI español el catolicismo actuó como potenciado de la expansión nacional y como instrumento rector de la vida política. La situación ha cambiado. Hoy el catolicismo no influye sino en una parte del país y comprende, además, en su seno una gran porción de gentes desprovistas de espíritu nacional brioso. En esas condiciones, y si la dirección de las masas católicas no está en manos de patriotas firmísimos, el factor religioso y católico en la España actual puede muy bien, no ya ser ineficaz para una posible vigorización española, sino hasta convertirse en un instrumento de debilidad y resquebrajamiento. Esto es lo cierto, y lo demás, vacua palabrería tradicionalista. 

- Calvo Sotelo, pongamos como buen ejemplo de líder derechista fascistizado. 

- Puede decirse que, a lo largo de la Historia, sólo dos hombres han tenido en sus manos el timón de Europa, con la conciencia de ejercer sobre ella una proyección salvadora. Son Carlos V y Napoleón. El primero ejerció de hecho su imperio. El segundo -también un meridional, un corso- realizó su misión a medias, sin ser apenas comprendido por Europa, a través de su consigna formidable contra el imperio del inglés. 

- No hay, pues, fascismo. Los que mejor lo saben son los antifascistas, y de ellos, los ejecutores de la revolución de octubre, que saben muy bien que sólo la ausencia del fascismo, del verdadero, les ha permitido recobrarse. 

- ¿Quiénes son los fascistizados? Empresa bien fácil y sencilla es señalarlos con el dedo, poner sus nombres en fila: Calvo Sotelo y su Bloque nacional. Gil Robles y sus fuerzas; sobre todo las pertenecientes a la J.A.P. Primero de Rivera y sus grupos, hoy todavía a la órbita de los anteriores, aunque no, sin duda, mañana. Sin olvidar, naturalmente, a un sector del Ejército, de los militares españoles. 

- El 14 de marzo de 1931, justamente un mes antes de la proclamación de la República, comenzó a publicarse en Madrid un semanario político, La Conquista del Estado, en cuyos números se encuentran todos los gérmenes, las ideas y las consignas que luego, más tarde, dieron vida y nombre a las organizaciones y a los partidos de tendencia fascista que hoy conocemos. 

- El grupo fundador estaba constituido por jóvenes recién llegados a la responsabilidad nacional, todos alrededor de los veinticinco años, e inició sus tareas apenas salida España de la dictadura de Primo de Rivera, periodo que había, naturalmente, desorientado y anulado la formación política de las juventudes. Este grupo, cuyos componentes eran procedencia en extremo varia, destacó como directos a Ramiro Ledesma Ramos, que representaba entre todos ellos, aparte de una garantía de tenacidad, el sentido de la acción política propiamente dicha. 

- El periódico estaba vinculado a dos consignas: era profundamente nacionalista y era profundamente revolucionario, social y subversivo. Conste que su filiación fascista se ha la damos ahora, al situarlo en la Historia, y, sobre todo, tanto por su posición patriótica y sindicalista de entonces como por las derivaciones finales del grupo. Pero ellos, en el periódico, nunca se llamaron fascistas ni se definieron como tales.

No hay que olvidar el momento de España en que apareció: marzo de 1931. Cuando culminaban las campañas electorales contra la Monarquía y ésta se tambaleaba radicalmente. El periódico, sin embargo, mostró en sus primeros números un soberano desprecio por la ola del republicanismo, aun sin defender, desde luego, para nada a la Monarquía agónica, basándose en que el movimiento republicano ligaba por entero su destino a las formas demoliberales más viejas. 

- Su adscripción a una España unida, sin concesiones a los núcleos disgregados de la periferia, principalmente de Cataluña, proporcionó al periódico las primeras persecuciones. Es bien conocido cómo los primeros gobernantes de la República estaban ligados con Maciá por fuertes compromisos. Una campaña como la que iniciaba La Conquista del Estado, moviéndose, no se olvide, dentro de la revolución, en pro de un aplastamiento revolucionario de los separatistas, tenía por fuerza que ser detenida por el Gobierno. 

- A los pocos días de las elecciones para las Constituyentes, anunciaron su llegada a Madrid, en tren especial y con todo estruendo, los diputados catalanes afectos a Maciá y ala Esquerra separatista. 

Esto fue considerado en el periódico como una magnífica ocasión de manifestarse en la calle contra tales elementos. Cuatro días antes de la fecha señalada para su llegada, comenzaron los preparativos, y también las sospechas de la Policía, que puso vigilancia al periódico. El plan consistía en colocar en la estación del Mediodía dos o tres petardos, que debían precisamente estallar en unos coches del tren fronterizo a la vía por donde entrase el de los diputados. A la vez, a la salida de la estación, se esperaba poder situar grupos suficientemente numerosos para organizar una protesta lo más violenta posible. A este efecto, se redactaron unas hojas invitando al pueblo madrileño a la manifestación, que contenían grandes ataques al separatismo. 

Los petardos los preparó un entusiasta unitario, viejo lerrouxista, que veinticinco años antes había luchado en Barcelona contra el separatismo. Era un gran tipo, hombre de vida difícil, comisionista de pocas ventas, a quien demudaba el solo pensamiento de la disgregación española. Tenía más de cincuenta años, doblando, pues, casi la edad al más viejo de los del grupo. Entre sus jóvenes camaradas estaba  muy orgulloso, satisfecho de representar un papel de militante neto, como uno más. Él y otro compañero fueron los encargados de colocar los petardos en los departamentos del tren, con arreglo al plan que antes hemos dicho. 

Entonces ocurrió lo más pintoresco, y es que, a la vista de tales informes, dándose cuenta de lo desagradable y desastroso que sería para ellos el ser recibidos en Madrid con protestas, prescindieron del tren especial, abandonando la pretensión de llegar y entrar en Madrid espectacularmente, conformándose con hacerlo en los expresos de viajeros, en dos o tres tandas y sin llamar mucho la atención. Fue, repetimos, el primer éxito de los grupos afectos al periódico, bastando sólo, como hemos visto, docena y media de militantes para impedir la arrogancia de los catalanistas triunfadores. A consecuencia de ello, sin embargo, Galarza metió en la cárcel al director, y recrudeció la persecución policíaca contra el periódico. 

- En el verano de 1931, la única fuerza disconforme con el Gobierno provisional, que podía representar para éste un verdadero peligro, era la Confederación Nacional del Trabajo, la CNT. 

- La Conquista del Estado, cuyo norte social y nacional difería en absoluto de las directrices cenetistas, vio, sin embargo, en la CNT la palanca subversiva más eficaz de aquella hora, libre asimismo de influjos bolcheviques por la oposición anarcosindicalista a la doctrina del marxismo. 

En muy variadas ocasiones demostró el periódico su afán de ayudar de flanco las luchas y las consignas diarias de los sindicalistas. 

- La Conquista del Estado encontró en la huelga un motivo de agitación contra el pulpo capitalista yanqui, aposentado en la Compañía Telefónica. 

- El fracaso de la huelga telefónica marca el descenso o, por lo menos, la paralización revolucionaria de la CNT en 1931. Muchos de sus dirigentes se convencen entonces de la impotencia cenetista para vencer al Gobierno provisional. Así lo confesaron, en la redacción del periódico, dos o tres de ellos. 

- La Conquista del Estado tenía establecida su redacción en la avenida de Dato, número 7. Ello hizo que los redactores fueran testigos presenciales, durante la mañana del día 11 de mayo, del incendio del famoso convento jesuítico llamado de la Flor, situado en la misma avenida, a unos cien metros del periódico. 

Aproximadamente a las diez, un grupo de doce o quince individuos, coreado por otro que no pasaría tampoco de veinte, comenzó a vocear ante el edificio, lanzando alguna que otra piedra. Inmediatamente rociaron la puerta con gasolina y empezó a arder, facilitando un haz de astillas que llevaban ya dispuesto.

El incendio encantes no pasaba de la puerta y del pequeño haz de astillas. A los cinco minutos, todavía levísimo el fuego, apareció un coche de bomberos, que, ante la no muy acalorada presión de los grupos, se retiró sin actuar. También se retiró la sesión de los guardias. Entonces, dueños ya en absoluto del terreno, los grupos atizaron el fuego, que al poco tiempo alcanzaba proporciones enormes. 

En la redacción del periódico se percibió enseguida el carácter de los incendios, de cosa urdida, preparada y efectuada por una minoría, y con la complicidad evidente del Gobierno provisional. 

La Conquista del Estado lo era todo menos clerical; sino por oposición a la actuación odiosa de las turbas. 

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- El nacimiento de las J.O.N.S. significa para sus fundadores el abandono de las tácticas de aproximación a los intentos subversivos de los sindicalistas. Un afán de crear la propia doctrina. Quieren la unidad intangible de España. Postulan el respeto a la tradición religiosa. Llaman de modo preferente a las juventudes, no admitiendo en su seno sino a los españoles menores de cuarenta y cinco años. Manifiestan su incompatibilidad radical con el marxismo. Y presentan una demanda imperiosa de revolución social-económica, a la base de la sindicación obligatoria, la intervención nacional de la riqueza y la significación plena de los trabajadores. 


- El nombre de Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (J.O.N.S.) fue propuesto por Ramiro Ledesma. Se adoptó como emblema jonsista el haz de cinco flechas cruzado por un yugo. Este fue un gran acierto, pues además de su sencillez geométrica, de su belleza, está ligado a los momentos históricos en que España hizo su unidad y simboliza a la perfección las consignas fundamentales del jonsismo. 
- Por cierto que la elección de ese emblema contiene una anécdota curiosa. Se proponían varios. Unos, un león rampante. Otros, un sol con una garra de león dentro. Etcétera. Entonces, Juan Aparicio, que había estudiado Derecho en la Universidad de Granada, recordó ante el grupo que don Fernando de los Ríos, el líder socialista, explicando un día en su cátedra de Derecho político una lección sobre el Estado Fascista, después de hacer alusión al emblema lictorio del hacha y de las vergas, dibujó en la pizarra el haz de flechas y el yugo, diciendo que éste sería el emblema del fascismo, de haber nacido o surgido en España.

-Pues a pesar de que las flechas y el yugo constituían el sello de los gloriosos Reyes Católicos, y de figurar, por tanto, como emblema real, en multitud de edificios de aquella época, da idea del abandono en que los partidos y organizaciones de espíritu tradicionalista tienen a los mejores símbolos de la Historia española, el hecho de que nadie comprendiese el sentido del emblema adoptado. Así ocurrió que el grupo de camaradas de Valladolid, cuyos fundadores eran todos de formación reaccionaria, al recibir de Madrid el emblema lo mirasen, asimismo, como cosa rara, a pesar de que en el castillo de la Mota, en un patio del famoso convento de San Gregorio, y en cien sitios históricos más de Valladolid, existen yugos y haces de flechas con profusión. 

- El día 2 de abril de ese año organizaron, sin embargo, los jonsistas, en Madrid, un acto singular: Una conferencia en el Ateneo, a cargo de Ramiro Ledesma, y con el título de Fascismo frente a marxismo. La cosa era de una audacia insólita. Considérese lo que es y representa el Ateneo. El centro más calificadamente enemigo de las ideas que iban a ser defendidas por el conferenciante. Y por si era poco la oposición radical de la mayoría de los socios, se congregó en el salón una representación nutridísima del Partido Comunista, con la intención que es de suponer. 

Ramiro Ledesma se presentó en el Ateneo con sus 25 camaradas. El salón estaba completamente lleno de enemigos. El jefe de las J.O.N.S. llevaba, para más gravedad, una camisa negra y una corbata roja, prendas que por entonces pensaban adoptar los jonsistas. 

El acto fue, naturalmente, resonante. El público, organizado y preparado para eso, interrumpía al orador a cada segundo, y éste, renunciando a la exposición razonada y discursiva del tema, se dedicó exclusivamente a combatir con las frases más crudas las ideas marxistas del auditorio. Era, pues, una lucha de uno contra 2.000, y que duró, sin embargo, más de media hora. 

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- A finales de enero de 1933, fue detenido Ramiro Ledesma, para cumplir una condena de dos meses, a causa de un artículo publicado hacía casi dos años contra el separatismo catalán.

A los pocos días de estar en la cárcel, el día 30, tomó el poder en Alemania Adolfo Hitler, lo que supuso en el mundo entero una enorme conmoción política. 

- Ya dijimos que a fines de enero de ese año entró Ramiro Ledesma en la cárcel, a causa de un antiguo artículo. Permaneció en ella un mes, hasta fines de febrero. También dijimos que por esas fechas la organización jonsista atravesaba una vida canija, difícil sin éxito. Pero en la cárcel recibió Ledesma la visita de un grupo de diez o doce estudiantes, algunos de ellos antiguos comunistas, que deseaban ponerse bajo su dirección política y organizar las J.O.N.S. en la Universidad. 

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- La vida en el penal de Ocaña no dejaba de tener perfiles divertidos. Los anarquistas son, por lo común, gente sociable, y no les disgusta dialogar y razonar hasta con sus mayores enemigos. Puede decirse que los 41 que había allí eran los más destacados faístas madrileños, Melchor Rodríguez, los hermanos González Inestal, etc.

- Apenas salió del penal de Ocaña, hizo Ledesma un viaje a Bilbao y San Sebastián, donde tenía algunas amistades, que le conocían y estimaban desde la publicación de La Conquista del Estado. Allí pudo lograr de media docena de jóvenes de la alta burguesía que gestionaran algún auxilio económico para las J.O.N.S. reunieron unas 10.000 pesetas, cifra no muy alta, pero que puso al Partido en franquicia, le permitió tener un local amplio y aumentar enormemente el ritmo de la propaganda. 

- A fines de agosto fue Ledesma a San Sebastián, donde veraneaban los elementos que, fuera y alejados de las J.O.N.S., venían desde algunos meses antes tratando de organizar una fuerza fascista: Primo de Rivera, Ruiz de Alda y Valdecasas. Tuvo con los tres una entrevista larga, a la que asistió también José María Areilza (un joven ingeniero bilbaíno, muy amigo de Ledesma, de gran sensibilidad nacional y capacidad política). 

- La revista mensual JONS cumplía su misión orientadora de un modo magnífico. Su colección -se publicaron 11 números y duró año y medio, siendo suspendida gubernativamente dos o tres veces- es hoy la única referencia teórica y la única fuente donde aparecen explicadas las consignas del  jonsismo. 

- La revista JONS adquirió en el Partido un prestigio enorme. Siguió publicándose hasta después de la unificación con F.E., hasta agosto de 1934, y como no ha vuelto a salir revista alguna de su significación, es hoy la única fuente de doctrina y de explicación teórica con que cuentan las fuerzas llamadas fascistas en España. 

- En Madrid, según ya dijimos, entró en la J.O.N.S.un grupo de antiguos militantes e la CNT. Entre ellos, algunos significados, Sotomayor, Salaya, Olalla; otros de la base, combativos, como Pascual Llorente, que luego se distinguió por sus jonsismo violento, siempre amigo y partidario de la trifulca armada. La sección madrileña había adquirido el aire y la solera propios de esta clase de movimientos. La formaban estudiantes inquietos y patriotas, sindicalistas deseosos de un orden nacional firme, pequeños burgueses y empleados con una esperanza española en el corazón y profundos afanes sociales de justicia. 

- En Bilbao, entre la tenaza del nacionalismo vasco y del marxismo, se formó un interesante núcleo jonsista, que dio en ocasiones prueba de combatividad y entusiasmo.

Falange Española. Su nacimiento y sus primeros pasos

- No vacilamos en afirmar que la gran masa adherida en los primeros días a Falange era en gran parte mercancía política averiadísima, sin capacidad ni brío para poner sobre sus hombros una empresa como aquella con que soñaban, sin duda, los fundadores.

- Una vez que apareció desde el primer día como un movimiento de inspiración mimética descaradamente fascistas; es decir, como la organización que se proponía, sin más, conseguir en España una victoria análoga a las de Italia y Alemania. Ello suponía, pues, como primer objetivo el machacar a las organizaciones marxistas; el dar en realidad la batalla al partido socialista en el plano de la violencia. No se olvide que José Antonio habló en su discurso de una “dialéctica de los puños y las pistolas”, y Ruiz de Alda expresó su juicio de que considerarían a los marxistas “como a enemigos en pie de guerra”. 

Falange Española, a los dos meses escasos de surgir, se encontró en una encrucijada. Cosa, por otra parte, bien previsible.

Tuvo que asistir, semana tras semana, al espectáculo de ver cómo caían asesinados en las calles militantes suyos; y ello, sin poder luchar eficazmente contra las bandas ejecutoras. 

- He aquí, escuetamente, los primeros resultados:

El día 11 de enero fue muerto a tiros, en la calle de Alcalá, el joven Francisco Sampol, que terminaba de adquirir el periódico.
Dias antes había sido herido gravísimamente, en Zaragoza, el estudiante Balsega, afiliado a F.E.

El día 27 de enero fue muerto, asimismo a tiros, en la calle del Clavel, el capataz de venta del semanario F.E., Vicente Pérez.

El día 3 de febrero, en la Gran Vía, resultaron heridos de bala dos estudiantes de F.E. que vendían el periódico.

El día 9 fue asesinado a tiros, por la espalda, el joven Matías Montero, uno de los estudiantes más activos y fervorosos de que disponía Falange Española. Regresaba a su casa, después de haber intervenido en la venta del semanario.

- El ambiente se enrareció un tanto en torno a F.E. (La chirle tendencia madrileña al ingenio fácil hizo circular por entonces, con evidente mal gusto, que esas iniciales correspondían al rótulo Funeraria Española).

Las J.O.N.S. y Falange Española se unifican

- Las J.O.N.S. habían levantado y creado una bandera, el nacional-sindicalismo. Habían descubierto y adoptado los símbolos históricos, las fechas yugadas, y manejaban un vocabulario antiburgués, un patriotismo social.

- Defendemos que las JONS deben invitar solemne y cordialmente a F.E. a que se desplace de sus posiciones rígidas, situándose en un terreno nuevo, donde resulte posible la confluencia, unificación y fusión de ambos movimientos.

- Había además, en el seno de las JONS una corriente que postulaba el acercamiento a F.E. También los jefes falangistas lo deseaban, y al ver las dificultades -no se olvide que transcurrieron más de tres meses desde el mitin de la Comedia hasta la fecha histórica del acuerdo-, unos y otros, maliciosamente, señalaban como una de las trabas el posible afán de Ledesma de no perder la jefatura jonsista. El error era patente. Este camarada, en cuanto creyó oportuna y beneficiosa la unificación, se mostró partidario de ella, con toda generosidad y desprendimiento personal. 


- El día 16 de febrero se hizo pública la noticia en la Prensa, mediante la siguiente nota:

Ha sido firmado el documento por el cual las J.O.N.S. y Falange Española forman una organización única.

El nombre oficial del movimiento será Falange Española de las J.O.N.S.

Se ha establecido como imprescindible que el nuevo movimiento insista en mantener una personalidad que no se preste a confusionismo con los grupos derechistas. 

El emblema del movimiento ha de ser las cinco flechas y el yugo de las JONS.  En el programa aparecerán siempre mantenidas las bases fundamentales en que ya existía perfecta coincidencia: unidad patria, acción directa, antimarxismo, antiparlamentarismo, revolución económica que instaure la redención de la población campesina, obrera y de todos los pequeños productores. 

- Puede presumirse el efecto que, en ciertos núcleos falangistas, produciría la nota. Sobre todo, la base que fijaba en cuarenta y cinco años la edad para desempeñar puestos de mando. 

La lucha por el Nacional-Sindicalismo

- El primer contacto de los jonsistas con la organización de Falange Española les produjo una impresión lamentable. Se dieron cuenta inmediata de que, sobre todo en las secciones provinciales, el falangista se nutría de gentes poco valiosas. 

En tales condiciones, los jonsistas, después de la fusión sabían que tenían delante dos frentes de lucha: uno, el enemigo exterior, el que constituía su justificación como combatientes, y otro, el ancho sector pasadista, quieto, inerte, al que había que vigilar para que no tomase las riendas e hiciese imposible la victoria. 

- La jornada del 4 de mayo en Valladolid puso de relieve tanto las posibilidades del movimiento como la entrada efectiva en el camino de su realización. Y también el decidido predominio del espíritu jonsista, que se manifestó rotundamente a los gritos de ¡España, una grande, libre!, utilizados desde antiguo por las JONS como gritos de combate. 

- El día 9 de marzo, a los cuatro días del mitin de Valladolid, fue asesinado Angel Montesinos, un obrero del Partido. Este hecho lo realizó en la calle de Fuencarral un grupo de comunistas, que inauguró así la intervención de su partido en la lucha antifascista violenta. Parece que el organizador de ese grupo, así como el que influyó decisivamente en el partido comunista para el desencadenamiento de la violencia, incluso en la forma de atentados, fue Francisco Galán, el hermano del capitán de Jaca. 

La necesidad defensiva obligó entonces a F.E. y de las JONS a organizar unos grupos especiales integrados por los camaradas de mejor disposición y ánimo para desarrollar la violencia más extrema. Enseguida se constituyeron, integrando la que se llamó Falange de la sangre. 

- Sin marchas ni música no hay ni puede haber milicias. 

Otro manojo de violencias - Los “chíbiris”

- Los comunistas asesinaron a pedradas y navajazos a un joven de Falange.

El choque fue inevitable, y como el grupo fascista vacilase, por creer a los rojos en mucho más crecido número, y no aparecer los refuerzos que esperaban, huyeron, no sin que uno de sus camaradas, Cuéllar, cayese en manos de los comunistas, que lo asesinaron del modo más bárbaro. 

Por la noche, ese mismo día, tuvo lugar la agresión armada contra un grupo de “chíbiris”, de excursionistas rojos, resultando muerta una muchacha y heridos muy graves dos miembros más de las juventudes socialistas. El entierro de la víctima, Juanita Rico, sirvió a los rojos para hacer un alarde de fuerza y de unidad proletaria. A la misma hora del entierro, un grupo de las juventudes socialistas pasó en un taxi a gran velocidad por la puerta del local de Falange, haciendo unos veinte disparos, que hirieron a dos militantes. 

Los “chíbiris” eran llamados así por la tendencia que mostraban a musicalizar sus gritos con esa canción popular y chabacana. Se trataba de excursionistas rojos que inundaban los domingos los alrededores de Madrid, principalmente la Casa de Campo y El Pardo, con sus corrillos americanos, su pantalón blanco y, por último, su gran pañolón rojo, como filiación marxista. 

No se olvide que en ese verano de 1934 se incubaba y preparaba a toda marcha la revolución socialista, y los llamados “chíbiris”, por medio de sus organizaciones deportivas, contribuían a dar milicianos para los cuadros de choche de la revolución. 

No se admite a Calvo Sotelo

- En mayo, al regresar Calvo Sotelo a España, después de la amnistía, quiso entrar en el Partido y militar en su seno. Primo de Rivera se encargó de notificarle que ello no era deseable ni para el movimiento ni para él mismo. Parecerá extraño, y lo es, sin duda, que una organización como Falange, que se nutría en gran proporción de elementos derechistas, practicase con Calvo Sotelo esa política de apartamiento. Y más si se tiene en cuenta que éste traía del destierro una figura agigantada y que le asistían con su confianza anchos sectores de opinión. 

El problema de la revolución

- Que el marxismo preparaba la revolución, era algo a ojos vistas. Sólo un hecho podía influir en los socialistas para que renunciasen a la revolución: que se atendiesen sus demandas. Pero esto era ya casi, naturalmente, su propio triunfo. 

- En mayo-junio de 1934, no había en España otra fuerza política que Falange y las JONS que pudiese plantearse, con seriedad y eficacia, el problema de hacer frente a la revolución socialista. 

El conflicto con la Generalidad de Cataluña

- Es de advertir que la causa originaria del conflicto entre el Gobierno Samper y la Generalidad carecía absolutamente de dimensión grave. La famosa Ley de Cultivos sería o no legal que la dictase aquella entidad autónoma. Sería más o menos radical en sus ordenaciones del problema de la tierra. Nos inclinamos a creer que sí podía ser dictada por el Parlamento catalán, con arreglo al Estatuto, y que incluso su espíritu social era defendible y justo. 

Antecedente parlamentario

- Hay que aludir a la actuación de Primo en el Parlamento. Desde las primeras semanas de Cortes pudo advertirse su afición a la cosa parlamentaria, faltando poquísimas tardes a las sesiones. Ese perfil parlamentarista gustaba poco al Partido, era bastante impopular entre los militantes, máxime cuando, ni siquiera a los efectos de la propaganda, advertía nadie la eficacia más mínima. 

- Primo, al terminar Prieto su discurso, lo felicitó efusivamente y le estrechó la mano. Esto estaría quizá bien en la lógica de la cortesía parlamentaria; pero en la época en que eran frecuentes los choques violentos, y bien cercanos los mártires hechos a Falange por los socialistas, produjo a todos gran estupor e indignación. 

¿Organización de masas o secta restringida?

- Falange Española y las JONS, eran entonces, en muchos sentidos, un conglomerado amorfo, en el que gentes de las procedencias más varias confluían. 

- Sectarista en muchos aspectos era la actitud de Primo de Rivera. 

Tramitación de la crisis interna

- Ledesma reconocía que era justa, en algún sentido, la pretensión de Primo de Rivera. 

- Distingue y caracteriza a Primo de Rivera que opera sobre una serie de contradicciones de tipo irresoluble, procedentes de su formación intelectual y de las circunstancias político-sociales de donde él mismo ha surgido. Posee seriedad en los propósitos, y le mueve seguramente un afán sincero por darles caza. El drama o las dificultades nacen cuando se percibe que esos propósitos no son los que a él le corresponden, que es víctima de sus propias contradicciones y que, en virtud de ellas, puede devorar su misma obra y - lo que es peor- la de sus colaboradores. Véasele organizando el fascismo, es decir, una tarea que es hija de la fe en las virtudes del ímpetu, del entusiasmo a veces ciego, del sentido nacional y patriótico más fanático y agresivo, de la angustia profunda por la totalidad social del pueblo. Véasele, repito, con su culto por lo racional y abstracto, con su afición a los estilos escépticos y suaves, con su tendencia a adoptar las formas más tímidas del patriotismo, con su afán de renuncia a cuanto suponga apelación emocional o impulso exclusivo de voluntad, etcétera. Todo eso, con su temperamento cortés y su formación de jurista, le conduciría lógicamente a formas políticas de tipo liberal y parlamentario. Varias circunstancias han impedido, sin embargo, esa ruta. Pues ser hijo de un dictador y vivir adscrito a los medios sociales de la más alta burguesía son cosas de suficiente vigor para influir en el propio destino. En Jose Antonio obraron en el sentido de obligarle a torcer el suyo, y a buscar una actitud político-social que conciliase sus contradicciones. Buscó esa actitud por vía intelectual, y la encontró en el fascismo. Desde el día de su descubrimiento, está en colisión tenaz consigo mismo, esforzándose por creer que esa actitud suya es verdadera, y profunda. En el fondo, barrunta que es algo llegado a él de modo artificial y pegadizo. Sin raíces. Ello explica sus vacilaciones y cuando en realidad le ocurre. Esas vacilaciones eran las que a veces le hacían preferir el régimen de Triunvirato, refrenando su aspiración a la jefatura única. Sólo al ver el peligro, con motivo de la crisis interna, su posición y preeminencia se determinó a empuñar su jefatura personal. Es curioso, y hasta dramático, percibir cómo tratándose de un hombre no desprovisto de talentos forcejea con ardor contra sus propios límites. Solo, en realidad, tras de ese forcejeo, puede efectivamente alcanzar algún día la victoria. 

- Ramiro Ledesma, antiguo fundador de las JONS y su jefe hasta la unificación con Falange, era quien representaba en el Triunvirato y en el Partido el esfuerzo por hacer derivar el movimiento hacia un patriotismo social, hacia un nacionalismo revolucionario. Esa característica, incorporada por Ramiro Ledesma, era de hecho la consigna más fecunda del movimiento, y gracias a ella podía tanto independizarse de las limitaciones derechistas como interpretar la angustia verdadera de anchas masas populares. Era la aparición, por primera vez en España, de un patriotismo directo, popular y, si se quiere, subversivo contra la poquedad presente de la Patria. La presencia de Ramiro Ledesma dio decisivamente a la organización su dimensión social, su perfil nacional-sindicalista. Ledesma puede gloriarse de ello. La causa de que, mientras perteneció al Triunvirato, mostrase gran afecto personal a Primo de Rivera, provenía de que, éste, contrariando quizá tendencias de una formación en algún aspecto conservadora y reaccionaria, aceptaba cada día con más firmeza la ruta social y antiderechista del movimiento. 

Los jonsistas movilizan a los parados

- Mientras se desarrollaban en el seno del movimiento las incidencias a que terminamos de referirnos, los jonsistas, que no agotaban su atención en seguir de cerca tales problemas, a pesar de su gran interés en ellos, se decidieron a impulsar la creación y desarrollo de Sindicatos, iniciando así la captación de los trabajadores para el Partido. 

Esa tarea les corresponde por entero. Coincide, pues, con las semanas agitadas de agosto el momento en que la organización fascista inició, con éxito, la atracción de los obreros, mediante la creación de Sindicatos y la puesta en marcha de la Central Obrera Nacional-Sindicalista, filial del partido. 

- Grupos de obreros nacional-sindicalistas, con la colaboración de los demás camaradas del Partido, iban a los barrios proletarios y repartían profusamente hojas de propaganda, invitando a todos los trabajadores a ingresar en estos Sindicatos y a abandonar la disciplina roja. 

- Nadie se explicaba qué resorte, qué varita mágica habían tocado los fascistas para que, en menos de una semana, más de 30.000 obreros acudiesen con rapidez y diligencia a sus organizaciones. 

- Los trabajadores pudieron advertir que la organización fascista no era una frivolidad, una flor de artificio y engaño, nacida al calor de los patronos, sino una bandera social noble, que señalaba a los trabajadores un camino de lucha, ayudándoles y orientándoles en su batalla diaria por el Pan y la Justicia. 

- A mediados de septiembre, tras la agitación de los parados y de los esfuerzos para la puesta en marcha de los Sindicatos del Partido, disponían éstos de unos 15.000 trabajadores. Victoria tal, arrancada a las filas sindicales rojas en quise días, era inaudita en campos de signo antimarxista. 

Dos atentados gravísimos en San Sebastián

- El día 9 de septiembre fue gravísimamente herido a tiros en San Sebastián uno de los dirigentes fascistas de esta ciudad, Carrión, muriendo a las pocas horas. Hay que advertir que la sección de San Sebastián no había sostenido lucha alguna violenta, ni tenía apenas importancia. A más de eso, Carrión, dueño y gerente de un hotel, era un hombre de carácter bondadoso y pacífico. No fue por eso tarea fácil explicar el atentado ni sus móviles. 

Pero hubo una segunda parte. A la media hora escasa de morir Carrión, caía, también a tiros, en una calle de San Sebastián el famoso agitador revolucionario y ex director de Seguridad Andrés Casaux. Este era conocidísimo; uno de los pocos hombres de acción y de temple que alumbró el movimiento republicano. La noticia de su muerte conmovió a todo el izquierdismo, sobre todo a los urdidores de la insurrección de octubre, en cuyas jornadas, de no ser asesinado, hubiera, sin duda, Andrés  Casaux reverdecido sus laureles de revolucionario. Eran notorias sus actividades y nadie dudaba en adscribirle una participación destacadísima en los preparativos más delicados de la insurrección. 

- Nada más sencillo -ni más falso- que ligar los dos asesinatos, en el sentido de atribuir el de Casaux a una venganza de los fascistas. Eso fue lo que creyeron muchos, y lo que creyeron también, o aparentaron creer, las autoridades. Es, sin embargo, posible que los dos sucesos tengan entre sí relación, pero una muy distinta a esa que se le atribuyó entonces. 

Oportunidad y posibilidad de Falange de las JONS para una acción armada

- El marxismo no puede ser vencido y destruido radicalmente si no por quien disponga de una angustia social, con que sustituirlo en el alma y en la esperanza de las masas.

- Afirmo sin vacilar que en las primeras semanas de noviembre estaba dentro de las posibilidades reales de la organización el haber promovido eficazmente una acción armada. Influía lo necesario en un grupo de mandos jóvenes del Ejército, propicios a la insurrección, y además contaba con sus escuadras, con los grupos militarizados del Partido, que sin ser desde luego de gran volumen numérico, alcanzaban la importancia combativa que se requería. En cuanto a la oportunidad del momento y a su necesidad para la Patria, no es preciso hablar. 

Impotencia y debilidad

- A los cuatro meses de la revolución de octubre, y también de la jefatura única de Primo de Rivera, el Partido se encontraba en una situación de impotencia y de debilidad que equivalía, francamente, a su inexistencia. Y ello, como hemos visto, después de la ocasión histórica más fecunda que podía soñarse. 

- No se olvide que los estatutos adoptados, al hacerse cargo de la jefatura Primo de Rivera, ponían en sus manos todos los poderes de un modo absoluto. Podemos afirmar que no existe partido ni organización alguna en el mundo que posea unos estatutos tan rígidos y que concedan tantas atribuciones al jefe como los de la Falange en la época a que aludimos, todavía, al parecer, vigentes. 

- Ello se complicaba con otra característica de Primo de Rivera: la de una desconfianza, casi enfermiza, hacia sus colaboradores, sobre todo a los que aparecían algo destacados en la organización. Esa desconfianza era propia de su carácter, de su temperamento, pero también, en gran porción, era alimentada por un pequeño grupo que, no de mala fe, sino por ineptitud y estrechez mental, aconsejaban sus precauciones. 


La escisión de los jonsistas

- La causalidad hizo que a la salida de la Junta tomasen el mismo rumbo tres de sus miembros: Ledesma, Enésimo Redondo y Sotomayor. Con este último iba, además, uno de los dirigentes sindicales, Mateo, antiguo comunista. Los cuatro se encaminaron al café Fuyma, en la Gran Vía. Y, naturalmente, lo que no se planteó en la Junta, lo fue allí con toda crudeza. Los reunidos eran, como se sabe, jonsistas, a excepción de Mateo, que había ingresado recientemente en el fascismo. 

- Predominaba entre los reunidos la creencia de que a ellos, como antiguos dirigentes de las JONS, les correspondía, a la vista de los escollos, declarar caducada su unificación con Falange, quedando libres para reverdecer de nuevo la gloriosa plataforma jonsista. Esa propuesta pareció excelente a Enésimo Redondo, quien afirmó que toda la sección de Valladolid la adoptaría como un solo hombre. Ramiro Ledesma opuso algunos reparos. Manifestó que, en vez de una actitud escisionista, él prefería, por su parte, dimitir de todos sus cargos y quedar al margen de la organización, haciendo esto público mediante un manifiesto. 

La situación actual. Noviembre de 1935

- Primo publicó un nuevo semanario, Arriba, y centuplicó su esfuerzo hasta reorganizar de nuevo los elementos de que disponía. INSISTIÓ, CON MÁS VIGOR QUE NUNCA, EN LAS CONSIGNAS PROPIAS DEL JONSISMO, HACIÉNDOSE INTÉRPRETE DE ELLAS Y SU MEJOR PROPAGADOR. En algunas intervenciones parlamentarias, y en otros discursos, acentuó su carácter antirreaccionario y juvenil. De ese modo logró, innegablemente, que sus grupos se moviesen en una órbita más fecunda que la indicada por él mismo otras veces. 

Primo de Rivera ha tenido el acierto de seguir las consignas jonsistas, independizándose, por tanto, del espíritu derechista, que en España es por completo inoperante para toda empresa nacional profunda. 

- La ruta actual de Falange encierra aún evidentes dificultades. Son, desde luego, dificultades propias de la misión que pretende desarrollar. No es nada seguro que esas dificultades puedan ser vencidas por Primo de Rivera. Le acechan mil peligros, entre ellos, el de caer en una organización de carácter sectarismo, en una capilla político-literaria, a base de escritores epicénicos y pedantesco protocolo. Le acecha también el peligro de no resistir suficientemente la presión de los reaccionarios y de ser satélite de esas fuerzas. Primo no debe olvidar que su victoria será tanto más propia en tanto menos apoye en las concepciones de los reaccionarios la idea nacional y social de su bandera, en tanto consiga mantener el contacto con las grandes zonas de españoles a la intemperie. 

- Ramiro Ledesma y sus amigos creen, con más firmeza cada día, que su escisión y rompimiento con Falange equivale de hecho para ellos a la liquidación definitiva de una concepción que les era preciso superar. Se están operando en España grandes transformaciones; ha habido ocasión, asimismo, de recibir grandes enseñanzas y llega, quizá, deprisa la hora oportuna para dar de nuevo, con otras perspectivas, la gran batalla nacional y social que España y los españoles necesitan. 

- Diríamos, para terminar, que a Ramiro Ledesma y a sus camaradas les viene mejor la camisa roja de Garibaldi que la camisa negra de Mussolini.